El primer sábado de Diciembre, yendo por la calle Benito Corbal de Pontevedra, una gitana me dio una rama de romero. A continuación me pidió si le daba “algo.” Como llevaba en el bolsillo una moneda preparada para alguno de los muchos que piden en las rúas, se la dí. Imagino que, acostumbrada a los dos, cinco o diez céntimos de Euro que recibiría habitualmente, pensó que podría sacar algo más si me decía la buenaventura, y se puso a rogar que no me fuera, mientras desgranaba una retahila de frases imposibles de entender, entre las que pude escuchar alguna que otra truculencia. Diciéndole que tenía prisa, como así era, la dejé sin más…Y aún pude oír como decía: “Pero mujer, te vas a ir así, sin enterarte de la segunda parte de tu vida?” Así pues, yo in albis sobre la primera parte y perdiéndome toda la segunda…Que, seguro, está escrita desde que puse los pies en este mundo, y no tiene nada que ver con la de que me contaría la gitana.
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